Desde que tenía 9 años, Alexandra Velazco conoce el rostro del niño que desapareció un 24 de diciembre de 2010 en su ciudad, Clorinda, provincia de Formosa. “Juan Agustín Bataglia tiene 8 años y su familia lo busca desesperadamente”, era la leyenda de las fotocopias en blanco y negro que mostraban la foto del niño y que ella veía en paradas de colectivos o cada vez que acompañaba a su mamá al almacén.
Hoy, Alexandra tiene 25 años y pasó de ser una observadora más de ese drama que ya lleva 15 años a tener un papel importante en la reactivación de la búsqueda de Juan Agustín. Es que hace poco más de un mes se enteró de que la Justicia formoseña nunca atendió los pedidos de la madre del niño para que se hiciera la progresión del rostro, es decir una simulación de cómo se vería actualmente, a sus 23 años.
“La de Juan Agustín es una familia muy humilde, sin recursos. Sentí que estaba abandonada a su suerte en la búsqueda y me di cuenta de que yo podía ayudarla”, cuenta a LA NACION Alexandra, que estudió fotografía y producción audiovisual, y es la responsable de la imagen de Juan Agustín adulto que hoy recorre toda Formosa y el país gracias a quienes la viralizan en redes sociales y gracias a organizaciones formoseñas o nacionales como Missing Children.
“Ese ángel hizo lo que la Justicia y las autoridades no hicieron en todos estos años. Apenas vi la foto empecé a llorar porque es muy parecido a mi marido de joven, ahora tengo la esperanza de que va a aparecer”, dijo hace unas semanas Norma Vallejos a LA NACION sobre Alexandra.
La joven cuenta que el caso de Juan Agustín es muy conocido en la provincia y causa indignación, ya que la Justicia, a pesar de los pedidos de la familia, tampoco cambió la carátula del caso de “desaparición de persona sin sustracción” a “trata de personas”.
Es que el niño desapareció esa tarde previa a Navidad cuando hacía compras con su abuela cerca de un paso fronterizo con Paraguay. Su madre denuncia desde esa época que la búsqueda estuvo activa solo una semana, que la Justicia nunca analizó imágenes de cámaras de seguridad ni consideró trabajar con Paraguay y Brasil.
Para trabajar sobre la imagen de Juan Agustín, Alexandra le pidió ayuda a dos amigos, que como ella trabajan en el rubro de la fotografía y la producción audiovisual. “Nathean es estadounidense y fue mi primer profesor de fotografía; Iván es paraguayo y un colega”, dice sobre los dos jóvenes que comparten apellido Acevedo porque son primos lejanos.
“Yo quería que el resultado fuera profesional. Lo hicimos en tres días y desde tres países porque Iván trabaja en Estados Unidos y Nathean, en Paraguay”, dice.
En ese proceso, hubo algunas dificultades que demoraron el resultado: “Nathean trabaja tomando imágenes de la naturaleza y estaba en el chaco paraguayo, que es puro monte y no hay buena señal. Entonces para intercambiar opiniones y las imágenes tenía que buscar los árboles más altos y subirse. Pero finalmente lo logramos”.
Con programas como Adobe Photoshop y software de Inteligencia Artificial, cada uno hizo su versión de cómo se vería Juan Agustín hoy. Alexandra trabajó con las tres imágenes para sintetizarlas en una sola. “Cuando crecemos, lo que no cambia son los huesos, los rasgos del rostro, el tono de piel. Yo me encargué del retoque final porque no quería perder nada de eso e hice una versión con pelo largo y corto”, explica.
Cuando Alexandra y sus amigos llegaron a esas dos imágenes de Juan Agustín con 23 años, la joven buscó a la madre, Norma Vallejos, en las redes sociales. Una semana antes de que se cumplieran 15 años de la desaparición del niño, la encontró en Facebook y le envió un mensaje con su número de celular para que la contactara.
Cuando Norma le escribió por WhatsApp, a Alexandra se le hizo un nudo en la garganta de los nervios. Le preguntó si le podía enviar una progresión de la imagen de su hijo. Ella aceptó. “Me llamó, le mandé la foto, se quedó muda un rato largo y se puso a llorar. Me dio las gracias feliz, me dijo que era igual a su marido de más joven”, cuenta y sigue: “Habíamos logrado una imagen con un alto porcentaje de coincidencia sin tener a mano esa información. Sentí una gran alegría porque si un día se cruza con su hijo lo va a conocer”.
Hoy la foto de un Juan Agustín con 23 años llegó no solo a la población de Clorinda. Missing Children la publica en sus redes y ya han recibido varios llamados no solo desde Formosa, también desde Paraguay y Brasil. La joven le ofreció su ayuda a esa organización para actualizar los rostros de niños buscados y que hoy serían adultos.
“Sería importante que la Justicia formoseña tome esta foto y comience a trabajar con las autoridades de los países limítrofes para encontrarlo. Estamos a pasos de ambos países y no puede ser que nunca se lo haya buscado allí”, dice Alexandra, que desde marzo comenzará a grabar un documental sobre la desaparición de niños.
“Queremos partir del caso de Juan Agustín para mostrar lo necesario de que haya un protocolo de búsqueda, capacitación y que se ayude a las familias menos pudientes como la de este niño”, cuenta Alexandra.
La madre de Juan Agustín no se cansa de decir que la joven es un ángel. Alexandra dice que solo se dio cuenta de que podía dar una mano y lo hizo: “La Justicia tiene muchas herramientas para hacer lo que hicimos en un día. A nosotros nos tomó tres y lo hicimos con profesionalidad y corazón. Es cuestión de escuchar, hacer las cosas bien, trabajar en equipo, ayudar”.
