A partir del 2026, cambiará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide la inflación en Argentina. La nueva metodología se aplicará recién en febrero, cuando se procesen los datos de aumentos de precios de enero. El motivo será “mantener las buenas prácticas” estadísticas que tienen todos los países del mundo, que recomiendan hacer mejoras metodológicas periódicas. Pero en Argentina luego de la intervención del Indec durante el kirchnerismo cualquier modificación genera sensibilidad política, lo que llevó a demoras en su implementación.
El nuevo dato de inflación será clave para la política cambiaria, ya que las bandas del dólar pasarán a actualizarse por ese indicador.
Como la nueva metodología le dará mayor relevancia a los precios de los servicios, en términos de resultados en 2026 la inflación podría ser unos puntos superior a lo que hubiera sido con la metodología actual, según estiman consultoras, aunque no se tratará de una variación significativa.
De momento, la única información oficial es la que se publicó en el informe de inflación del mes de septiembre. Allí se explica que la implementación de la metodología de cálculo se hará “de acuerdo a las buenas prácticas estadísticas que guían al INDEC”. Además, explica que la difusión a partir de los resultados de las variaciones de enero de 2026 tiene beneficios, como la interpretación y el análisis en las comparaciones interanuales, que estarán empalmadas con el IPC vigente. Agrega que así permitirá “contar con precios medios coherentes y consistentes para las operaciones estadísticas que lo requieran”.
La información sobre los cambios también había sido revelada en el último staff report del Fondo Monetario Internacional (FMI) a mitad de año. Allí se dejaba por escrito que la búsqueda era la de “reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de costos y mejorar la calidad de los datos”.
Los cambios sobre el IPC ya están listos desde marzo de este año, pero el Gobierno decidió esperar. El Indec es un tema sensible políticamente luego de que el kirchnerismo interviniera las estadísticas públicas. El Gobierno consideraba que cambiar el termómetro de la principal variable económica que decidieron priorizar en pleno año electoral hubiera generado dudas. La bajada del presidente, Javier Milei, era que había que “medir con la misma vara”. Así, con la misma metodología, el Gobierno pudo cerrar el 2025 con un triunfo electoral, basado en gran parte por bajar la inflación de 25% mensual en diciembre de 2023 a la zona del 2% en los últimos meses.
Si bien la metodología ya está lista, todavía no es pública, pero lo será en las próximas semanas. De hecho, el Indec es muy transparente en mostrar cómo construye sus indicadores. Todo está publicado en el sitio web. El actual titular, Marco Lavagna, convocará a diversos sectores, como centros de estudios, consultoras o universidades. También lo hará públicamente en medios de comunicación. La credibilidad y la institucionalidad del sistema estadístico es tan importante como la construcción precisa de un indicador.
Aunque no trascienden, Lavagna realiza decenas de reuniones con distintos actores de la sociedad. Por ejemplo, durante el gobierno anterior de Alberto Fernández, cuando indumentaria encabezaba las subas de precios, recibió a empresarios textiles con dudas sobre cómo era la medición. Lo mismo ocurrió en el último año con empresarios del sector de restaurantes y hoteles, rubro que encabezó los aumentos.
La metodología tendrá una actualización de la canasta de consumo, con un mayor peso de los servicios, como tiene hoy el Índice de la Ciudad de Buenos Aires. La inflación porteña terminó en 2024 con una suba del 136,7%, mientras que la nacional del Indec cerró en 118%. En 2025, año electoral donde se moderaron las subas de tarifas, los datos son similares: la inflación porteña acumula un alza a noviembre de 28,3%, mientras que la nacional está en 27,9%.
Aún con distintas metodologías, con el derrumbe de la inflación las diferencias son de decimales. Lo mismo podría ocurrir en 2026. Se ampliará la cantidad de divisiones, que pasará a 13. Además, cambiará el peso de algunas categorías, como vivienda que pasará de pesar 12 a 15%. Los cambios en la metodología de inflación implicarán actualizar la canasta del IPC, para sumar nuevos hábitos de consumo. Se incorporarán nuevos elementos como servicios digitales o suscripciones a plataformas, para reflejar de forma más “fehaciente” el consumo de los hogares. Actualmente, la evolución de precios se basa en una encuesta de gasto de los hogares del 2004/2005, hace más de 20 años.
Pero este no es el único indicador que se busca actualizar. También está en la mira el índice de salarios, donde por ejemplo el salario de los informales tiene un rezago de cinco meses en la publicación. “En todo el mundo se actualizan las metodologías de las cuentas nacionales, pero nadie se entera. Acá el tema es mucho más sensible”, comentó una fuente dentro del Gobierno. En el último tiempo hubo nuevas incorporaciones de informes, con información valiosa como el de tendencias de negocios de la industria o de los supermercados, o el índice minero.
El director de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, consideró que la actualización metodológica es un “paso necesario” y como el peso de los servicios será mayor, también lo será la inflación. Si este año se hubiera utilizado la encuesta de gasto de los hogares del 2017/2018 y no la del 2004/2005, hubiera sido 1 punto porcentual más alta, es decir, 29%.
En la misma línea, el economista de Eco Go Lucio Garay Méndez consideró que la inflación será más elevada por el mayor peso de los servicios, en un 2026 donde los servicios tendrán mayores incrementos. Esto ocurrirá por dos motivos, consideró Garay Méndez: “A principio de año vas a tener la actualización de tarifas de luz y gas con la quita de subsidios. Y pareciera que va a continuar este plan de apertura al comercio internacional donde los bienes de afuera compiten con los locales y eso también va a implicar que los bienes que ahora van a tener menos peso suban menos, esos dos efectos se suman y hacen que la nueva metodología de más alto que si midieses en 2026 con la metodología vieja”.


