La ruptura del orden internacional basado en normas es la que ahora vivimos. Asimismo, la integración por parte de las grandes potencias de zonas económicas y aranceles punitivos como instrumento de poder.
El eje de la ruptura del orden internacional es el gobierno de Trump al retirarse de más de 40 acuerdos internacionales que permiten la cooperación en salud, educación, cultura, seguridad, financiamiento, justicia, asistencia al exterior, cambio climático.
A China, la más importante amenaza geopolítica a que se ha enfrentado EU, le ha puesto los más altos aranceles. China responde protegiendo sus productos y mercados. Tiene capacidad de represalias. Posee junto a India los más altos niveles de crecimiento económico, un mercado de 1,400 millones de consumidores y un ejército poderoso. China quiere un nuevo orden mundial pero no liderado por EU.
Europa, aliada histórica de EU, Trump la amenazó con comprar o conquistar Groenlandia. Después de una negociación con la OTAN, Trump retrocedió. Consecuencia de ello, Europa se reorganiza en su seguridad.
A Canadá, por su probable acuerdo comercial con China, Trump amenazó con un arancel del 100%. El gobierno canadiense ha decidido invertir en tecnología, industria y defensa para no estar subordinada a las grandes potencias.
La propuesta de Trump de crear una Junta por la Paz, presidida por él, en vez de apoyar a la ONU para que haga su trabajo, las potencias mundiales la ignoraron, pero Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Catar la aprobaron.
A la India que decidió comprar petróleo barato a Rusia, EU le puso aranceles del 50%, lo que condujo a negociaciones para compromisos de apoyo recíproco.
Con Putin quiso repartirse Ucrania, quedándose EU con la región de minerales y tierras raras, pero Putin no se lo permitió.
Lo que se advierte es que Trump adopta una política de coerción, lejos de los objetivos wilsonianos del pasado: paz, estabilidad, progreso. También desestima los acuerdos de Bretton Woods que lanzaron una nueva era de cooperación económica.
Los países pequeños y medianos se están abriendo a la economía internacional para asegurarse mercados e inversiones. China es ahora el principal inversor y comerciante de la zona de libre comercio más grande del mundo en África. En América Latina países como Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay y Chile se acercan a China. México está en el TMEC con todas sus interrogantes y Brasil con los BRICS.
Henry Kissinger en su libro “La Diplomacia” escribió: “En un sistema internacional caracterizado tal vez por cinco a seis grandes potencias y una multiplicidad de estados más pequeños, tendrá que surgir el orden, casi como lo hizo en siglos pasados, de una reconciliación y un equilibrio de intereses nacionales en competencia”.


