La medida se formalizó a través del Decreto 81 de 2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, que establece que el símbolo histórico será trasladado a laLa medida se formalizó a través del Decreto 81 de 2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, que establece que el símbolo histórico será trasladado a la

Por decreto y envuelto en polémicas, trasladan el Sable Corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos

2026/02/03 19:37
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El Poder Ejecutivo dispuso el traslado del Sable Corvo del Libertador General Don José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, donde quedará bajo custodia permanente de la unidad militar creada por el propio Libertador. 

Duros cuestionamientos por una decisión de Javier Milei sobre el sable corvo de San Martín

La medida se formalizó a través del Decreto 81 de 2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, que establece que el símbolo histórico será trasladado a la Avenida Luis María Campos 554 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el Regimiento tendrá la responsabilidad de su preservación, seguridad e integridad conforme a las normas y protocolos aplicables. 

El Sable Corvo integra el patrimonio histórico de la Nación Argentina y constituye uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia, según destacan los considerandos del decreto. El bien fue donado al Estado Nacional en el año 1897 con la finalidad de asegurar su preservación y custodia estatal. 

De acuerdo con los fundamentos de la norma, el Sable Corvo fue objeto de hechos ilícitos en dos oportunidades mientras se encontraba bajo la guarda del Museo Histórico Nacional, en los años 1963 y 1965. Si bien fue recuperado en ambas ocasiones, esas circunstancias pusieron de manifiesto la necesidad de adoptar medidas orientadas a fortalecer su protección, seguridad y adecuado resguardo institucional. 

Como consecuencia de ello, mediante el Decreto 8.756 de 1967 se dispuso su guarda y custodia definitiva por parte del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, unidad creada por el propio Libertador como instrumento decisivo de la independencia y depositaria de una tradición histórica de honor, disciplina y servicio a la Patria. 

A través del Decreto 843 de 2015 se había establecido su traslado al Museo Histórico Nacional para su exhibición permanente, quedando bajo custodia del Regimiento de Granaderos. La nueva medida deroga expresamente ese decreto y dispone el retorno del símbolo a la sede militar.

El Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, desde su creación, ha tenido a su cargo la custodia del Jefe Supremo de la Nación y de los símbolos más relevantes de la historia argentina, constituyendo una expresión de la continuidad institucional que vincula los orígenes de la República con el presente del Estado Nacional. 

El conjunto de edificios que integran las instalaciones del Cuartel de Palermo del citado Regimiento con sus jardines fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 1.109 de 1997 y reviste una singular significación histórica e institucional, en tanto se encuentra directamente asociado a la figura del Libertador y a la tradición republicana argentina. 

Traslado del Sable Corvo del Libertador General Don José de San Martín

Rechazo de historiadores y la familia

Días atrás, la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH) expresó un fuerte rechazo a la decisión del Poder Ejecutivo de retirar el sable corvo del general José de San Martín del Museo Histórico Nacional (MHN) para trasladarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo. La entidad reclamó la revisión inmediata de la medida y advirtió que el cambio de custodia vulnera criterios históricos, técnicos y museológicos consolidados desde hace más de un siglo.

A través de un comunicado oficial, la AsAIH señaló que la decisión contradice el decreto presidencial de 1897 mediante el cual el Estado argentino aceptó la donación del sable realizada por Manuela Rosas en 1896 y fijó como destino definitivo al Museo Histórico Nacional, una institución pública, civil y abierta a la ciudadanía. Para la asociación, ese marco legal sigue plenamente vigente y no debería ser alterado por una decisión administrativa discrecional.

El pronunciamiento recuerda, además, que la custodia del sable por parte del Regimiento de Granaderos entre 1967 y 2015 se produjo en un contexto excepcional, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, y que fue revertida en 2015 por un decreto presidencial que restituyó la pieza al museo, respetando su valor patrimonial y su función museológica. Según la AsAIH, el MHN cuenta con sistemas específicos de conservación, protección y exhibición que garantizan tanto la integridad del objeto como el acceso público.

Especialistas en patrimonio y trabajadores del Museo Histórico Nacional advierten que el traslado implica la pérdida de la pieza más emblemática de su acervo. El sable corvo, adquirido por San Martín en Londres en 1812, posee estrictos protocolos de conservación y, según recomiendan expertos, no debería ser expuesto en actos públicos, donde se sugiere el uso de réplicas para evitar riesgos.

Para la AsAIH, la medida sienta un antecedente preocupante al subordinar criterios técnicos y museológicos a decisiones políticas y debilita la protección institucional de los bienes históricos. La asociación, fundada en la década de 1980 y conformada por investigadoras e investigadores de universidades e institutos de todo el país, ha intervenido históricamente en debates vinculados a la defensa del patrimonio, los archivos y los museos nacionales.

El sable corvo de San Martín. TV Pública

Por su parte, de acuerdo a la periodista Candelaria Domínguez, familiar y heredera de Manuelita Rosas, hija de Juan Manuel de Rosas, “trasladar otra vez el sable de San Martín pone en jaque el acceso público a la reliquia e implica una apropiación política del símbolo patrio. Y se plantean también dos escenarios: el sable podría estar custodiado en un ámbito militar o mantenerse en un ámbito civil y de carácter cultural, como el museo”. 

“El primer lunes de febrero de 2026, presentamos una medida cautelar buscando que el sable se quede en el destino que eligieron mis ancestros. No sabemos aún cuándo llegará el decreto ni cuál será la respuesta de la Justicia. Tal vez no pase nada, tal vez algo se mueva. Pienso en mi hijo que está por nacer. Pienso en la posibilidad de que algún día pueda visitar el museo conmigo y su papá, detenerse frente al sable, que podamos contarle las historias de su país, y que nosotros ganamos nuestra batalla”, relató Domínguez en una columna publicada en Revista Anfibia.

Allí también muestra la carta de puño y letra de Manuelita Rosas donde deja claro el destino que debía tener el sable: “Con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional”. 

Fotografía de la carta de Manuelita Rosas donde expresa la decisión familiar de donar el Sable Corvo de San Martín al Museo Histórico Nacional. Candelaria Domínguez / Revista Anfibia

La historia

El sable corvo de José de San Martín es el arma utilizada en combate por el Libertador de América, y como tal posee un alto valor iconográfico.

Este sable acompañó a San Martín en las batallas por la independencia sudamericana. Se destaca por su sencillez ya que no posee materiales costosos. Se exhibe en el Museo Histórico Nacional junto a otros sables y espadas de jefes militares.

El sable corvo fue comprado por el teniente coronel José de San Martín en 1811 durante su estancia en Londres, poco después de dejar España y antes de embarcarse a Sudamérica. El arma que adquirió fue un sable morisco de hoja alfanjada, tipo de sable que fue adoptado, por entonces, por los oficiales de Napoleón, tras la campaña en Egipto. Más tarde, San Martín armó a su Regimiento de Granaderos a Caballo con tipos de sables similares, ya que los consideraba ideales para los ataques de carga de caballería.

Tras el retiro de San Martín en Europa, posterior a la entrevista de Guayaquil, el arma quedó en la ciudad de Mendoza en manos de una familia amiga. En una posterior carta escrita a su yerno, Mariano Balcarce y a Mercedes, San Martín solicita que le envíen el sable a Europa, quedando así en su posesión hasta su muerte.

San Martín legó, en la tercera cláusula de su testamento, su sable al gobernador Juan Manuel de Rosas: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Dn Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que trataban de humillarla”.

Mariano Balcarce, una vez ocurrida la muerte del Libertador, comunicó a Rosas la decisión testamentaria. El sable le fue remitido a Rosas dando cumplimiento a lo establecido en el testamento.

Según el escritor José María Rosa, Rosas en su destierro de Southampton, había decidido a ejemplo de San Martín, donar el sable corvo al mariscal Francisco Solano López. Una vez enterado de la muerte del mariscal paraguayo, Rosas decidió legar el sable a su amigo Juan Nepomuceno Terrero, y tras su muerte a su esposa y luego a sus hijos e hija por orden de edad. La espada pasó así a la posesión de Máximo Terrero y Manuelita Rosas tras la muerte de Rosas, ya que Juan Terrero había muerto.

Repatriación

En 1896, Adolfo Carranza, fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, solicitó a la familia Terrero Rosas la donación del sable de San Martín, pedido al que la familia accedió. En la primera carta que remitió a Manuela Rosas, Carranza expresó: (...) me permito solicitar de V. con destino al Museo que dirijo, aquella espada redentora de un mundo, para que aquí, en el seno de la patria que le dio ser, pueda ser contemplada por los que la habitan y sea ella en todo tiempo la que les inspire para defender la soberanía nacional, como en la ocasión que originó se la obsequiaran a su señor padre.

El sable fue enviado desde Southampton a la Argentina el 5 de febrero de 1897 en el vapor Danube. El 28 de febrero llegó al puerto de La Plata y el sable sanmartiniano fue trasbordado a la corbeta La Argentina. Arribó a Buenos Aires el 4 de marzo. Una comisión encabezada por Donato Álvarez lo recibió en el dique 3 y lo depositó en el Museo Histórico Nacional dónde se labró un acta para dejar constancia del evento.

Robos

El sable permaneció en el Museo Histórico Nacional hasta el 12 de agosto de 1963, día en que fue robado por Osvaldo Agosto -quien ideó el plan y estuvo a cargo de su parte operativa-, Manuel Gallardo, Aristides Bonaldi y Luis Sansoulet, todos integrantes de la Juventud Peronista.

Osvaldo Agosto —publicista y ex Secretario de prensa del asesinado extitular de la CGT, José Ignacio Rucci— señaló que el robo “fue algo simbólico; el peronismo venía de varias derrotas, estábamos proscriptos, había ganado el radicalismo con Arturo Illia y teníamos que hacer algo para levantar el ánimo de los muchachos”.

Indicó que el objetivo del robo fue poner en ridículo al régimen y a las Fuerzas Armadas apropiándose del arma más conocida de San Martín, que había legado a Juan Manuel de Rosas por su exitosa defensa contra Gran Bretaña y Francia, para luego entregársela a Juan Domingo Perón, quien seguía exiliado en Madrid.

Para poner fin a secuestros y torturas, Aníbal Demarco, que tenía la misión de llevarle el Sable a Perón, acordó con otro miembro de la resistencia peronista, el excapitán del Ejército Adolfo Philippeaux, la devolución de la reliquia al Ejército.

Fue robado nuevamente el 19 de agosto de 1965 por otro grupo de la Juventud Peronista y entregado un año después a los servicios del Ejército luego de diversos avatares. Tras este episodio quedó bajo custodia en el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, y fue colocado dentro de un templete blindado, construido para tal efecto, por donación del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.

Por decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el sable corvo fue trasladado por el Regimiento de Granaderos a Caballo y reintegrado el día 24 de mayo de 2015 al lugar del que había salido en 1967, por mandato del dictador Juan Carlos Onganía. Durante el trayecto fue bendecido por el arzobispo Mario Poli en la Catedral metropolitana, delante del Mausoleo que guarda los restos del general San Martín. Desde ese lugar lo trasladaron con el acompañamiento popular y militar hacia el Museo Histórico Nacional. Allí, en una sala especial, se exhibe junto a las espadas de otros próceres, entre ellos, Juan Manuel de Rosas, Manuel Belgrano y Manuel Dorrego.

Características

Debido a que el sable corvo sanmartianiano fue adquirido en Londres, el gobierno argentino consultó a especialistas del Museo de Victoria y Alberto y a la Armería de la Torre de Londres acerca de los orígenes del arma. Estos especialistas sostuvieron que el sable es de tipo turco y que su hoja sea probablemente originaria de Persia donde se forjaban las hojas de acero de Damasco. La curva irregular de la hoja es otra característica de los sables orientales. Concluyeron por las características anteriores que el sable no tiene origen europeo.

Análisis metalográfico

En 1966, el Estado argentino le ordenó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNA) que realizara un estudio metalográfico para determinar su composición y origen. El mismo fue realizado por el perito químico Daniel Vassallo, en el Laboratorio de Metalografía del Departamento de Materiales de la CNA. Se realizó un estudio no destructivo que reveló cristales grandes de carburos, distribuidos de forma irregular en un patrón de bandas. Fue identificado como un shamsir de acero de Damasco confeccionado en Oriente Medio con una técnica preindustrial constituyente.

Réplicas

Un calco del histórico sable fue obsequiado a la Municipalidad Metropolitana de Lima (Perú) por el maestro orfebre argentino Juan Carlos Pallarols, que confecciona desde 1983 los bastones de mando presidenciales en Argentina y los cálices papales de Juan XXIII a Francisco. Fue exhibido en el Teatro Segura de Lima -donde San Martín escuchó por primera vez el Himno Nacional del Perú en la voz de la soprano peruana, Rosa Merino - entre julio y agosto del 2023.

En el Museo de la Diplomacia, en el Palacio San Martín, se exhibe una réplica del sable corvo. Esta copia del sable fue realizada por el Batallón de Arsenales 601 Esteban de Luca.

Con información de agencias, wikipedia y Revista Anfibia.

IG

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